Irrigador Dental

Lavarse los dientes tres veces al día o después de cada comida es una práctica de gran importancia para tener una boca sana. Dentro de tu kit de limpieza no debe faltar el irrigador dental para así llegar a los rincones menos accesibles de tu boca.

Qué es un irrigador dental

Seguro que te has preguntado cuando has visitado la clínica de tu dentista de confianza qué era ese aparato que soltaba agua a presión. Pues se trata de un irrigador dental. Su función es la de realizar una limpieza mediante agua a presión. Con él se consigue llegar a las zonas de la boca que no son sencillas de llegar con el cepillo de dientes. El irrigador dental es muy efectivo para realizar una limpieza suave de los dientes y si lo que buscas es mantener una higiene bucal de manera cuidadosa.

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Cómo usar un irrigador dental

Es hora de comenzar a usar tu irrigador dental. Antes de ello, lava bien tu boca, cepillándola adecuadamente y pasando el hilo dental. Ahora elige la boquilla que mejor se adapte a tu boca y enciende el irrigador dental. Conduce el chorro de agua a presión hacia tus encías y dientes.

Mi consejo es que uses el irrigador dos minutos al día, preferiblemente antes de acostarte. No te arrepentirás y te irás a la cama con la sensación de una higiene bucal plena y una limpieza que nunca antes habías esperimentado.

A quién se recomienda el uso del irrigador dental para mejorar su higiene bucal

El irrigador dental es altamente recomendable para aquellos que buscan una óptima higiene bucal. Sin embargo, a mi me gusta recomendar su uso todas aquellas personas que tengan implantes dentales o lleven ortodoncia. Esto es debido a que éste es un sistema para llegar a aquellos rincones que no son fáciles de alcanzar mediante otros medios como puede ser el cepillo dental.

Además, si presentas algún tipo de enfermedad relacionada con las encías, como gingivitis o periodontitis. La suave presión de agua que ofrece el irrigador dental, además de limpiar las encías, ofrece un masaje suave que ayuda a mejorar la higiene bucal y mantener las encías más sanas.

Beneficios del irrigador dental

En primer lugar, gracias al irrigador dental, eliminamos una mayor placa bacteriana, evitando la aparición de caries. Con ello matamos dos pájaros de un tiro: mayor higiene bucal y evitar realizar un blanqueamiento dental cada poco tiempo.

El irrigador dental nos ayuda a reducir el sangrado y mejora la salud de las encías, controlando gingivitis.

Permite la limpieza y cuidado de coronas, implantes dentales y aparatos de ortodoncia, puentes fijos o extraible y fundas, gracias al sistema de agua a presión.

Por último, destacar que ofrece una mayor sensación de limpieza y frescor de la cavidad bucal que cualquier otro medio que utilicemos.